Borneo (Segunda parte)

Este mes he estado teniendo problemas con el blog y me ha sido inviable publicar la segunda parte de nuestra ruta por la selva de Borneo… espero que ahora no pase igual y podáis leerla. Antes que nada decirles que, tras publicar el post anterior varias personas quisieron y/o contactaron con Ary Widy, nuestro guía, y cuál era mi sorpresa que a uno de ellos les estafó e iban a denunciarle. No sé si es que ha cambiado (en ese país creo que es muy fácil convertirse en un estafador), que fue un error o no sé, lo que si que es verdad que es algo que tengo que decirles… a nosotros nos trató estupendamente y no hubo problema alguno pero bueno… nunca podemos ir 100% seguros. Pido disculpas a estos chicos ya que tras su lectura fue que se pusieron en contacto con Ary y espero que todo se haya solucionado.

Sin más… continúo contándoles… Amanecía a las 5 de la mañana, unos amaneceres, al igual que atardeceres, increíbles. Gran desayuno y continuábamos la ruta hacia la siguiente estación.

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Amaneciendo en Borneo… 5.00h

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Cocinando… sí, con el agua del río…

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Orangután macho

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Y luego hacia la tercera, la mejor, en la que está “Tom”, el gran orangután macho. Lástima que de camino el río se había cerrado. Ary nos comentó que suele pasar con la lluvia, la tierra y la hierba se mueve. No pudimos ver a “Tom” (aunque en la estación anterior vimos a otro macho algo más pequeño que “Tom”) pero lo que vimos y lo que vivimos para mí, fue alucinante. Ver cómo todos los chicos de varios klotok saltaban al río con los machetes a la vez que un gran diluvio nos invadía y los invadía sin importarles lluvia, mosquitos, arañas ni nada… todo para poder abrir camino talando todo lo que encontraban a su paso, a pesar de lo cual nos fue imposible atravesar esa zona.

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Estos días fueron una de las mejores experiencias, vivir en la selva como si nos hubiéramos transportado años atrás, sin móvil, sin televisión, conviviendo con una familia musulmana y gente buenísima.

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Y por qué no… tocaba bañarse directamente con el agua del río (los días anteriores lo hacíamos en el baño a través de una ducha que si, también era agua de río y salía marrón!!!!)… aquí estábamos en la parte alta del río por lo que era clarita…no me metí, no, había cocodrilos!!!!!

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Atardecer en Borneo

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La familia que nos acompañaban…

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Nuestra casa los últimos tres días

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Casa típica de Borneo, alta, para que no entren animales (no quieran saber qué animales)

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Pequeñas regresando del colegio

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El mercado de Borneo, en su pura esencia (me sorprendí a mi misma soportando el olor que ahí había lamentablemente)

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Al tercer día ya nos íbamos y antes de coger el avión fuimos a uno de los pueblos de Borneo. La verdad es que esta parte de estos tres días sí que no me gustó mucho. la diferencia de mundo entre ellos y el nuestro es abismal. Casas de madera sobre un río que olía a no se qué, baños fuera de las casas y en la zona baja , cerca del río, gente bañándose en la mismo río… momentos que te hacen cambiar de mentalidad y valorar las pequeñas cosas que tenemos, que aunque sean muy pequeñas.. son muy grandes.

Prambanan & Borobudur

Primer post del año… sé que los tengo un poco abandonados… intento publicar más a menudo pero es el trabajo el que muchas veces no me lo permite, eso y las compras navideñas que me tienen absorbida. Cómo habéis pasado ese fin de año??… yo trabajando, para no variar, así que, la verdad, no ha sido de los mejores… aunque si estaba deseando entrar en este año, si es que el “7” es mi número 😉

Aún tengo unos cuantos post que subir sobre Indonesia… así que vamos con el siguiente… como les comenté en el anterior habíamos llegado a Yogyakarta y al día siguiente nos tocaban nos tocaban dos visitas indiscutibles de la ciudad. El Prambanán, la construcción hinduísta más grande de Indonesia, y el Borobudur, un remanso de paz budista, el más grande del mundo.

A las 8 de la mañana estaba nuestro transfer esperándonos y 18 km más allá de Yogyakarta comenzaba nuestra primera parada, el Prambanán. Más de 200 templos hinduístas de los que ya quedaban muchos menos por el terremoto con epicentro en Yogya hace unos años.

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Lo que más me sorprendió de este lugar a parte del templo es que los visitantes (Indonesios y/o asiáticos) nos trataban tal que famosos, posiblemente por el color de la piel o la forma de vestir. Había leído mucho sobre ello pero nada que ver con lo que nos esperaba. Todos nos pedían fotos y selfies, tanto niños como adultos, incluso había momentos que te llegabas a sentir algo agobiado.

Segunda parada: Borobudur

Sabía, desde antes de verlo en persona, que este templo me iba a enamorar y no fue menos. Lo ideal, haberlo visto al amanecer. El color, la luz, el silencio… todo habría sido diferente pero aún así la paz que se respiraba en la zona más alta era asombrosa. El mayor templo budista del mundo. Las vistas desde lo más alto eran increíbles. Cuando llevábamos una media hora nos empezó a llover, para mi una suerte, ya que ver los budas y esas gigantes campanas cómo se empapaban de agua cambiando el color de la piedra y de la atmósfera… lo hacía aún más especial convirtiéndolo en una forma diferente de ver el Borobudur.

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                     Nuestros compañeros de mesa en el “warung”… Fuera diluviando…

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                           Nuestro almuerzo este día… “warung” en Borobudur

De ahí cogíamos rumbo a Semarang, una ciudad al norte de Java para al día siguiente salir hacia Borneo. Tengo que contarles que nuestra llegada a Semarang fue caótica no, lo siguiente. Nuestro transfer no tenía ni pajolera idea de dónde quedaba nuestro hotel, no tenía ni idea ni siquiera de cómo llegar a la ciudad. Si de Borobudur a Semarang se tardaba dos horas en coche, nosotros tardamos cuatro hasta llegar al hotel cerca del aeropuerto. Tocaba dormir y al día siguiente una de las cosas más esperadas del viaje… Borneo.

Un besazo chicos, que comience el 2017!!!! Y a vivir!!! MMMUUUUUAAAAAA