Borneo (Primera Parte)

Sí, ya lo sé, les tengo abandonadísimos… pero pronto sabréis por qué… y es que estoy haciendo tantas cosas y tantas que me quedan por hacer que no doy avío. Tengo muchos posts pendientes, tanto del viaje con recomendaciones como con looks… poco a poco los iré publicando. Son muchos ya los que me habéis preguntado acerca del viaje, con la intención de hacer la misma ruta o lo más parecido posible… espero que estos posts les sirva, tanto a ellos como a los que aún están por decidirse. Hoy nos adentraremos en la selva de Borneo, quizás el lugar más virgen y sin explotar en el que hemos estado hasta ahora… fuera de la civilización y en medio de plena naturaleza, aunque ya se le está empezando a sacar su jugo (no me queda más remedio que publicar esta entrada con varias partes ya que son muchas cosas las que contar y muchas fotografías que mostrarles). Empezamos!

Comenzábamos a coger vuelos internos (ya les he contado mi odisea), para los que no lo sepáis, todas las compañías de Indonesia, excepto Air Asia y Garuda, están en la lista negra europea. De la que mejor hablaban era Kalstar así que cogimos todos los vuelos con ella (y eran 4). Los aviones, la verdad que muy bien, bastante nuevos (incluso más que algunos de los que tenemos entre nuestras islas), incluso nos daban comida con sólo una hora de vuelo y así cogimos rumbo al Borneo Indonesio, al Kalimantán.

Durante la preparación del viaje contacté con Ari Widy, un chico indonesio que habla muy bien español y que tiene, con sólo 23 años, tres klotok, nuestra casa los próximos tres días.

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Madre con sus niñas en el puerto del Kalimantán

DSC_0582El aeropuerto: una pista de tierra y dos casitas (eso sí, con cinta para las maletas). Ari nos esperaba con tres taxis, y es que coincidimos con cinco chicos de Pamplona. Nuestro Klotok fue el primero que tuvo para cuatro personas máximo, Ari pronto se hizo con uno para seis personas y hace un año con uno para quince personas. Es asombroso cómo un chico tan joven trabaja, sale adelante, y cuida a su gente y a nosotros. Dormíamos en colchones en el suelo rodeados de mosquiteras en un klotok de madera en medio del río. Una comida excelente hecha por su prima, y es que toda su familia eran los trabajadores de los klotok. 

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A nuestra llegada al puerto se celebraba la fiesta del pueblo, miles de klokot tirándose globos de agua de un barco a otro XD

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Nuestro primer almuerzo, un verdadero lujo.

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El Klotok de los chicos de Pamplona, el nuestro era igual pero en azul… (ya nos podía haber tocado este que es muy pío pío!, jeje)

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Nuestro Klotok.

 El primer día, después del almuerzo, pusimos rumbo a la primera estación de orangutanes. Impresiona ver cómo hay zonas del mundo donde aún existe selva virgen. A nuestro paso hacia la zona donde les daban de comer veíamos cómo las ramas por encima de nuestras cabezas se movían y sí, eran ellos, los orangutanes.

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Estuvimos toda la tarde de recorrido por el río y paramos para cenar, hacer un trekking nocturno a través de la selva y dormir. A las seis y media de la tarde ya era de noche cerrada , pantalón largo, camisa de manga larga, Relec y a la selva en busca de bichos. Una serpiente, un escorpión, una tarántula y hormigas de fuego fue lo que vimos (os podéis imaginar como iba yo)….

Bueno, hasta aquí os cuento hoy… prepararé la continuación para subirla la próxima semana… hay fotos increíbles… espero que les guste y que os animéis! Una cosa si les digo… si van a Borneo, háganlo con él, con Ari Widy (si les interesa manden privado)

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Anochece en Borneo…

Yogyakarta

Comenzaban la ruta de aviones internos… Con Air Asia destino Yogyakarta. Elegimos esta ciudad en la isla de Java, Indonesia como punto de partida de nuestra ruta por el país asiático. Nada más bajar del avión volvíamos a regatear, esta vez con el taxista para que nos llevara a nuestro hotel. Siempre nos salía más rentable coger taxi para movernos puesto que éramos cuatro personas y compartíamos gastos. Llegamos al Hotel Bamboo Bamboo por 80.000 rupias (unos 5  los 4) y un gran diluvio nos esperaba, posiblemente uno de las más grandes lluvias del viaje, 1h de lluvia con 30 ºC de temperatura. Cuando escampó decidimos salir. Nuestra intención en un principio era ir a ver el Templo Prambanán al atardecer pero fue inviable así que fuimos a comer, como no, a un warung, unos nasi goreng con la tremenda caída de agua, compramos 4 chubasqueros por 1 € cada uno y nos fuimos a patear la ciudad.

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                                                  Entrada al Hotel Bamboo Bamboo

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                                                                 Calles de Yogyakarta

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                                                                   Calles de Yogyakarta

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Como turistas que somos te intentaban vender tuc-tuc pero caminando te puedes mover fácilmente. Llegamos al palacio del sultán (su propia vivienda), una de nuestras posibles visitas en Yogyakarta pero que lamentablemente cierra a las 13h. Era tarde, y ahí estaba el guardián del palacio y nos ofreció algo para hacer por la tarde, nos llevó a una ruta del café (a mi sinceramente no me gusta el café y pienso que nos estafó con esa ruta… si que es verdad que te enseñan y dan a probar el famoso café Luwak… supongo que para los amantes del café esta ruta podría ser uno de sus imprescindibles… pero también les digo, mejor en Bali, donde este café es aún más famoso y tendrán posiblemente más alternativas)

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                                Atardeciendo en Yogyakarta después de la lluvia

En eta ruta conseguimos el transporte para el día siguiente, donde queríamos ir a ver el Prambanán, Borobudur y que nos llevaran a Semarang, otra ciudad al norte de Java. Lo conseguimos por 800.000 rupias (unos 14 € por persona)