Prambanan & Borobudur

Primer post del año… sé que los tengo un poco abandonados… intento publicar más a menudo pero es el trabajo el que muchas veces no me lo permite, eso y las compras navideñas que me tienen absorbida. Cómo habéis pasado ese fin de año??… yo trabajando, para no variar, así que, la verdad, no ha sido de los mejores… aunque si estaba deseando entrar en este año, si es que el “7” es mi número 😉

Aún tengo unos cuantos post que subir sobre Indonesia… así que vamos con el siguiente… como les comenté en el anterior habíamos llegado a Yogyakarta y al día siguiente nos tocaban nos tocaban dos visitas indiscutibles de la ciudad. El Prambanán, la construcción hinduísta más grande de Indonesia, y el Borobudur, un remanso de paz budista, el más grande del mundo.

A las 8 de la mañana estaba nuestro transfer esperándonos y 18 km más allá de Yogyakarta comenzaba nuestra primera parada, el Prambanán. Más de 200 templos hinduístas de los que ya quedaban muchos menos por el terremoto con epicentro en Yogya hace unos años.

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Lo que más me sorprendió de este lugar a parte del templo es que los visitantes (Indonesios y/o asiáticos) nos trataban tal que famosos, posiblemente por el color de la piel o la forma de vestir. Había leído mucho sobre ello pero nada que ver con lo que nos esperaba. Todos nos pedían fotos y selfies, tanto niños como adultos, incluso había momentos que te llegabas a sentir algo agobiado.

Segunda parada: Borobudur

Sabía, desde antes de verlo en persona, que este templo me iba a enamorar y no fue menos. Lo ideal, haberlo visto al amanecer. El color, la luz, el silencio… todo habría sido diferente pero aún así la paz que se respiraba en la zona más alta era asombrosa. El mayor templo budista del mundo. Las vistas desde lo más alto eran increíbles. Cuando llevábamos una media hora nos empezó a llover, para mi una suerte, ya que ver los budas y esas gigantes campanas cómo se empapaban de agua cambiando el color de la piedra y de la atmósfera… lo hacía aún más especial convirtiéndolo en una forma diferente de ver el Borobudur.

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                     Nuestros compañeros de mesa en el “warung”… Fuera diluviando…

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                           Nuestro almuerzo este día… “warung” en Borobudur

De ahí cogíamos rumbo a Semarang, una ciudad al norte de Java para al día siguiente salir hacia Borneo. Tengo que contarles que nuestra llegada a Semarang fue caótica no, lo siguiente. Nuestro transfer no tenía ni pajolera idea de dónde quedaba nuestro hotel, no tenía ni idea ni siquiera de cómo llegar a la ciudad. Si de Borobudur a Semarang se tardaba dos horas en coche, nosotros tardamos cuatro hasta llegar al hotel cerca del aeropuerto. Tocaba dormir y al día siguiente una de las cosas más esperadas del viaje… Borneo.

Un besazo chicos, que comience el 2017!!!! Y a vivir!!! MMMUUUUUAAAAAA